miércoles. 29.05.2024

Probablemente, todos hayamos recurrido alguna vez al tópico de Sócrates, "Sólo se que no se nada", a la hora de explicar muchas situaciones en la vida. Y también, por supuesto, relacionadas con la política internacional, cada vez más alambicada, difícil y oscura. Pero en el caso que nos atañe, y pese a que vayamos a hablar de seguridad nacional, si pueden apostar algo: no sabemos qué, pero Vladimir Putin sabe donde está Ceuta, qué es Ceuta y qué significado tiene Ceuta para el delicado equilibrio de las relaciones internacionales.

Lo sabía cuando enviaba sus barcos a repostar en el Puerto de la Ciudad Autónoma; aquellos años en los que el hoy sátrapa era visto como el 'amigo Vladimir'. Pero también lo sabe ahora, a juzgar por lo dicho por la Inteligencia española y por lo expresado en el Informe Anual de Seguridad Nacional de 2023.

Según este documento, fácilmente accesible en internet, Rusia ha utilizado la situación de Ceuta y Melilla para perjudicar a España. En concreto, "centra en tratar de difundir una imagen distorsionada de la migración en el Mediterráneo y de la situación en Ceuta y Melilla. Por su parte, los medios oficiales chinos y sus propagandistas en redes sociales en castellano han amplificado muchas de las narrativas prorrusas, de tal forma que se ha producido una confluencia de los mensajes, basados fundamentalmente en expresar un rechazo a Estados Unidos y al orden internacional vigente. Se ha detectado un incremento de visualizaciones y seguidores del ecosistema de propaganda chino en plataformas como YouTube o Tiktok".

Nada nuevo, si se conocen los acontecimientos de los últimos años. Rusia y, sobre todo, China llevan tiempo, tal vez décadas, tratando de hilar fino y buscar nuevos aliados/tutelados en África. El continente 'negro' sigue siendo un lugar pobrísimo, pero a la vez vasto en riquezas naturales o aleaciones como el coltán, fundamental para las comunicaciones y nuevas tecnologías. La estrategia es no solo pelear económicamente por esas materias, sino también ganar la batalla de la imagen ante los nacionales, abanderar la causa de los países pobres contra  el imperialismo norteamericano y europeo. Como hace sesenta años, pero sin Unión Soviética y con un matiz claro: si hace décadas era Moscú quien daba el primer paso y Pekín seguía, ahora no parece descartable que se hayan invertido los papeles. Máxime en un momento en el que la situación en Ucrania parece haber convertido en aliados imprescindibles a estos enemigos íntimos: China parece ser el único aliado de importancia que le queda a un Kremlin que no termina de cerrar el capítulo ucraniano dos años después de lo que en principio parecía ser una operación relámpago.  Esta alianza parece haber encontrado un filón, al menos desde el punto de vista discursivo, en las Ciudades Autónomas. La injerencia de Putin en España no es, en cualquier caso, exlcusiva de Ceuta y Melilla. La única rueda de prensa convocada por el Centro Nacional de Inteligencia en su historia fue para informar, precisamente, de la detención de un doble agente que trabajaba para una Rusia que parece, cada vez con más claridad, ser la mano que mueve los títeres en Cataluña...

Puede consultar el informe completo pinchando AQUÍ.

Ceuta, Melilla, Rusia, China y las campañas de desinformación