martes. 18.06.2024

Si algo caracteriza a ciertos políticos, aparte del incumplimiento electoral de sus programas, (nada extraño bajo el sol), es la incoherencia que muestran a la hora de practicar sus propias conductas. Pongamos un ejemplo clarificador: La pasada semana, la formación localista que lidera Mohamed Mustafa, Ceuta Ya, invitada a la tertulia política del mediodía de los viernes de la SER-Ceuta, tras varias excusas iniciales ambigüas sobre quien iría de este partido, finalmente declinaron comparecer ante el estupor del conductor del programa, Antonio Martín, esgrimiendo una peregrina excusa: su postura negativa estaba fundamentada en la renuncia a formatos del debate con los tertulianos participantes por los perfiles políticos de alguno de ellos.

Recuérdese que por esta tertulia política en la que los candidatos se someten a las preguntas de los colaboradores fijos (Antonio Gil, Ramón Rodríguez, Julián Domínguez, Alejandro Arnet, Juanjo Conde e Inmaculada Pilar), tuvo como primer invitado a Juan Sergio Redondo, después lo hizo Juan Gutiérrez, el pasado viernes compareció Ramón Rodríguez como candidato de Podemos y este próximo viernes será, Juan Vivas líder del PP, quien se someterá a las preguntas en la tertulia radiofónica de mediodía.

Ceuta Ya que había planteado la pasada semana públicamente el debate abierto a todas las formaciones políticas, con muy buen criterio, para poner voz a todas las propuestas que plantearan cada formación, en esta ocasión ha entrado en contradicción -muy pocos días después-, porque los tertulianos fijos en las ondas radiofónicas de la SER Ceuta, no eran de su agrado y desconfiaban de alguno de ellos por sus vínculos políticos, renunciando "de facto" a lo que no dejaba de ser una ventana más abierta a la confrontación de ideas y programas.Recurrir a la desconfianza por "la estructura del programa" radiofónico en precampaña electoral es una nimia excusa que no se sostiene, cuando lo que se busca es tener la máxima visibilidad para difundir el mensaje al máximo de la ciudadanía. Restringir ese altavoz mediático no se justifica y es una forma de autocensura incomprensible por negativa.

Aquéllos que precedieron a Ceuta Ya en este programa, marcaban una línea orientativa acerca de por dónde discurre esta tertulia política. De esta manera, quienes vayan secundando a los líderes de las formaciones que ya han participado, cuentan con la ventaja del conocimiento previo sobre sus propuestas -antes de que dé inicio la campaña electoral de manera oficial el próximo día 12-, además de contar con la información de cómo se desarrolla el programa radiofónico en su conjunto.

La contradicción es mala consejera cuando se está en política y, más aún, si hay que demostrar confianza al elector con criterios claros, firmes y razonados. Si los partidos políticos van a fundamentar su participación o no en debates o entrevistas en virtud de su afinidad o complacencia con el entrevistador o entrevistadores de turno, demuestran poca altura de miras y una forma muy cicatera de coartarse en sus propios objetivos. Las entrevistas a la carta no caben en una confrontación electoral abierta a variadas ideologías, donde las propias formaciones políticas son variopintas en sus tendencias, mensajes y liderazgo de candidaturas.

Si se apuesta por los debates abiertos y con apertura a todos los frentes, no se puede renunciar, a la vez, a concurrir en un medio donde hay que dar por sentada la pluralidad informativa en su planteamiento como programa de tertulia de actualidad.

Someterse al tamiz del contraste de opiniones y al conocimiento de las propuestas, no deja de ser un ejercicio saludable de higiene democrática, término muy utilizado por los políticos en su argot y, como en el caso que nos ocupa, algunas veces mal aplicado, cuestionado o, incluso, denigrado

Ceuta Ya pide debates pero renuncia a uno en la SER