La plataforma de contratación del Estado ha publicado en las últimas horas la adjudicación de las obras de emergencia del Colegio Ramón y Cajal. Unas obras que supondrán un coste de 2.250.000 euros y que ejecutará la empresa Áridos y Transportes del Estrecho.
El contrato, señala el documento publicado en la plataforma de contratación, se firmaba ayer mismo y no aclara el tiempo de ejecución de las obras, subrayando que “se trata de un contrato de emergencia, cuyo plazo es aquel necesario para realizar las actuaciones estrictamente consideradas de emergencia”.
Unas obras que llegan después de que el pasado mes de septiembre los alumnos del centro escolar tuvieran que ser reubicados en otros colegios de la ciudad a causa del desprendimiento del falso techo de uno de los aseos, un incidente provocado por una deficiencia en el forjado. Esta medida preventiva se mantiene en vigor y se adoptó mientras desde las administraciones se comenzaban a dar los pasos necesarios para conocer la situación real de la estructura del centro escolar, antes de emprender las actuaciones que ahora acaban de contratarse.
Y es que, antes de contratarse estas obras de rehabilitación del centro escolar, la Ciudad Autónoma encargaba un estudio patológico para establecer el estado del mismo, ante el temor de que el desprendimiento del falso techo fuera el síntoma de daños generalizados, algo que parece haber quedado descartado tras hacerse pública la contratación de las obras. No obstante, el Gobierno hace meses que no se pronuncia respecto a esta cuestión y ni siquiera anunciaba la puesta en marcha de las actuaciones en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno de este martes.
Una situación sobre la que se había advertido
La situación del colegio Ramón y Cajal ha sido la principal piedra en el zapato de la Consejería de Educación en estos últimos meses del año, especialmente ante las críticas de grupos de la oposición y sindicatos, que señalaban, tras el desprendimiento del falso techo y el anuncio de deficiencias en el forjado, que “se veía venir” y que desde hace años se venía advirtiendo de la existencia de deficiencias, como grietas en techos y paredes.
Unas críticas tras las que la consejera del área, Pilar Orozco, señalaba a la Dirección Provincial de Educación, al Ministerio y a la Gerencia de Infraestructuras, explicando que en no pocas ocasiones se había advertido de la antigüedad de los centros escolares en Ceuta, señalando que 15 de ellos superan los 50 años, siendo el Ramón y Cajal uno de ellos.
Las quejas de las familias
Las quejas han llegado también por parte de las familias de los alumnos trasladados a otros centros. De hecho, el pasado mes de octubre una representación de los padres se manifestaba a las puertas del Palacio Autonómico, reclamando soluciones urgentes ante los problemas estructurales y de organización que afectan al centro.
Y es que las familias aseguraban estar desesperadas ante el cambio de centro escolar de los menores, que en muchos casos ha separado a hermanos en diferentes centros, con las consiguientes dificultades para que los padres puedan hacer frente a un hecho tan sencillo como llevarlos al colegio. Los padres exigían entonces que se garantizara que los niños pudieran regresar cuanto antes a sus aulas, con sus compañeros y profesores, insistiendo, además, en la necesidad de atención al alumnado con necesidades educativas especiales, para quienes el traslado a otros centros se ha convertido en una dificultad añadida, así como en la necesidad de facilitar el transporte, reclamando la gratuidad para las familias afectadas.
Ahora, con el contrato ya firmado, parece que la fecha de retorno a las aulas del Ramón y Cajal está más cerca, si bien habrá que esperar a que la Ciudad Autónoma haga público el plazo de ejecución de las obras.






