sábado. 20.04.2024
CASO EMVICESA

Los empleados imputados de Emvicesa “nunca” “jamás” hicieron nada

Dos de los trabajadores de Emvicesa sentados en el banquillo han declarado, pero sólo han contestado a su abogado, ante lo que la Fiscalía ha leído sus declaraciones previas durante la instrucción, llenas de contradicciones y delaciones, tanto que uno reconoció entonces que "siempre había escuchado que se vendían casas" o que "el procedimiento de las 317 (lista fantasma) era una locura". Hoy sin responder a la fiscalía y sólo ante su abogado han negado que "nunca jamás" hicieran nada.

 Uno de los trabajadores de Emvicesa durante su declaración de espaldas.
Uno de los trabajadores de Emvicesa durante su declaración de espaldas.

La sesión de tarde del juicio Emvicesa se esperaba con especial expectación dado que en un principio cuando la asesora jurídico de la empresa municipal, María José Cariñanos, terminara su declaración como testigo se daría comienzo a la declaración del principal señalado en la causa, el ex gerente, Antonio López, (será previsiblemente el primero en ganar el pupitre este jueves). En su lugar dada la hora se dio paso a la testifical de otros dos de los acusados por falsedad documental y como miembros de la organización criminal que lideraba, supuestamente López, aunque el Tribunal ya ha dejado entre ver que ese cargo no lo ve claro. Otros dos empleados de Emvicesa: JMZ e IM. Ambos han optado por contestar sólo a sus abogados, ni tan siquiera al Fiscal y ambos han reiterado a preguntas bastante cerradas que “nunca” y “jamas” hicieron nada.

“¿Participó en el procedimiento de adjudicación? No participé. ¿Rellenó usted algo de algún contrato? Nunca. (…) ¿Ha colaborado en la colación de los adjudicatarios en las viviendas? Nunca. ¿Ha hecho alguna lista? Nunca. ¿Ha puesto usted algún nombre en algún sitio? Jamás (…) ¿hizo algún compromiso de los que se ha hablado? Nunca. ¿Colaboró en alguno? Nunca” (…) ¿Sospechó lo más mínimo que las peticiones del gerente pudieran ser irregulares? Jamás. ¿Le dijo Antonio alguna vez que cobraba presuntamente por las casas? Jamás”, ha hilado el abogado su defendido JMZ durante la declaración.

Y en términos más o menos similares ha transcurrido la de su otro compañero que ha declarado en la tarde de este miércoles.

Ante semejante inacción, el abogado ha planteado una pregunta abierta ¿qué hacía entonces? Preparaba los boletines de luz, las garantías de los termos, y las llaves para entregarlas. Un trabajo que ha relatado como “pesado y aburrido” y en general que lleva tiempo.

Aunque en el cuestionario de su letrado sí ha deslizado alguna cosa como por ejemplo que la lista provisional ni de la de las 170 ni de las 317 (lista fantasma) se colocó en el tablón de Emvicesa. “Yo creo que en Emvicesa no se colocaron, a lo mejor en el Ayuntamiento”. Y que su trabajo para las 317 de boletines y parcelación de llaves para la lista fantasma le sirvió para las 317 que se sortearon porque era un trabajo sin nombres, se adjudicaban puertas de bloques a boletines, garantías y llaves. Por eso tampoco vio nunca jamás una lista.

Trabajador de Emvicesa: "El procedimiento (de la lista fantasma) era una locura"

Tampoco sabía nada de que en la empresa que él tenía uno de sus empleados había pagado por salir en esa lista fantasma y hacerse con una de las 317 viviendas, tal y como ha reconocido ya durante el juicio. Eso y que en realidad, nadie comprobaba nada en Emvicesa más que quienes salían en una lista definitiva que ellos no vieron cumplían con los requisitos de demandante de vivienda. Y que para la lista fantasma llegó a llamar a unos 10 de los nombres que luego aparecieron en e periódico para que acudieran a firmar un contrato.

Pero esta declaración tan preparada con su abogado ha incurrido en unas cuántas contradicciones con al que había prestado anteriormente ante la jueza instructora y por eso, la Fiscalía ha ejercido su derecho a leer aquella otra declaración. Entonces sí dijo que le “daban nombres para que llamara gente”, ha leído el Fiscal que ha añadido a modo entre pregunta y valoración “es decir, le daban nombres, no vio lista alguna y usted hacía su trabajo sin nada”. Pero el acusado ha declinado aclarar semejante contradicción.

Un informe de Emvicesa le atribuía funciones de oficial administrativo y asesoramiento. “Y usted dice sin embargo que preparaba sólo agua, luz y llaves. ¿No lo quiere explicar?”, le ha planteado el fiscal. Silencio en el pupitre de los testigos.

IM, trabajador de Emvicesa en la instrucción: "Susana Román dijo que eso se lo comiera el siguiente que ella no iba a firmar nada" para explicar porqué cambiaron la firma en los contratos de Román a López.

También dijo en aquella declaración “que por la tarde ayudaba a hacer una relación”, en alusión a las jornadas vespertinas que se produjeron en Emvicesa la semana anterior a la aparición de la lista fantasma en el periódico. “Que comprobaba que la lista estaba bien (…) que por la tarde se procedía a verificar con nombres y DNI un listado’ ¿A qué se refiere? ¿Era usted, sus compañeros, todos?”, le ha señalado el fiscal. Silencio en el atril.

“¿Entonces usted no había visto las listas pero seguía trabajando para adjudicar las viviendas?”, le ha seguido leyendo y preguntado sobre su declaración anterior la Fiscalía sin que haya aclarado nada.  En su declaración inicial sí había dicho que comprobaba requisitos, aunque luego ante su abogado ha vuelto a aclarar que las comprobaciones las hacía cuando los usuarios llevaban documentación para registrarse como demandantes de vivienda.

“Que en las 170 no se ajustó a ninguna lista porque no la tenía”, le ha leído el fiscal: “Entonces si no había lista en las 170 ¿cómo trabajaba sin listado?”, le ha preguntado. A día de hoy con la vista oral bien avanzada y una instrucción con miles de folios sigue sin haber visto nadie la lista de adjudicatarios ni provisionales ni definitivos de las 170. La lista como tal.

También ha declinado contestar a la pregunta de si “¿el ritmo frenético que ha declarado la jurídico de Emvicesa y el descontrol en los días previos a la publicación de la lista fantasma tiene alguna explicación o obedece algún motivo?”. El fiscal incluso durante la lectura de su testifical anterior le ha llegado a preguntar en el párrafo que señaló hasta a 5 trabajadores además de él por las tardes en la empresa si “tenían prisa por terminar con la lista fantasma porque alguien había abonado alguna cantidad  para que esta lista fuera más rápido que otra”.

Ante esta maniobra habitual en las vistas orales ha sido protestada por su abogado, al entender que el fiscal se estaba excediendo y que más que preguntar estaba valorando. La queja ha irritado a Tesón, que le ha recordado que por mucho que el Tribunal lo estaba intentando al final todos estaban haciendo preguntas en las que se seguiría la respuesta al testigo, o al acusado como era el caso. Y el propio presidente del Tribunal ha calificado de muy moderada en ese sentido la intervención del Fiscal para lo que suele ser costumbre. El abogado ha tomado la palabra para volver a preguntar y tratar de aclarar algunas de las cosas que había leído el fiscal. Tesón ha esperado unas cuatro preguntas de sí o no, para interrumpirle y evidenciarle que él también se estaba saltando la norma de no hacer preguntas sugestivas. De la intervención se puede ya deducir lo que le había parecido al presidente del Tribunal todo lo sucedido: una irritante pérdida de tiempo por motivos obvios.

El abogado de Antonio López incluso ha llegado a reprochar formalmente al Tribunal que hubiera permitido la lectura íntegra y no que sólo se hubiera ceñido a aquellas partes que pudieran arrojar contradicción alguna con lo contestado a su abogado. Tesón le ha invitado tajante a incluir la queja en el escrito de conclusiones en un tono que ya ha dado a entender que le va a servir de bien poco.

Y tras este trabajador ha desfilado otro de los tres que más o menos se dibujan claves para que López pudiera llevar adelante la publicación de la lista fantasma y para que sucedieran cosas como las que ahora se juzgan. IM, tal vez con la lección recién aprendida, ha sido más locuaz en sus respuestas, pero también ha usado de forma reiterada el “nunca” y el “jamás” para responder a su abogado y el mismo silencio para el fiscal.

Eso sí, su declaración ante la instrucción era tan demoledora, confesional y contradictoria con el “nunca” y el “jamás” que el abogado le ha preguntado para que hiciera una descripción de indefensión de aquella testifical en al que cargó contra la magistrada Lucini por expulsar al abogado o reírse con el fiscal, entre otras lindezas.

Francisco Márquez y sus compromisos

IM ha comenzado por decir que alguna vez, anteriormente, en tiempos del GIL había llegado a ir a trabajar hasta sábados y domingos por la mañana, sin cobrar extras ni obtener días libres a cambio. Echar más rato en Emvicesa al parecer era habitual cuando se acercaba el tiempo de adjudicar viviendas, según su relato.

IM también justificó esas prisas por llamar a los adjudicatarios y entregar llaves en todas las promociones a la “ocupación ilegal” de las viviendas. Relatando que incluso le recomiendan a los adjudicatarios cuando recogen las llaves dormir ya en la vivienda para evitarlo. “No hemos tenido una, hemos tenido muchas”, ha llegado a afirmar. Algo que desde luego parece haber pasado bajo el radar de los medios de comunicación locales en este tiempo.

Estos dos trabajadores, como otra decena más aproximadamente, pudieron en su día, gracias a que así lo recoge el convenio hacerse con una vivienda pública en propiedad. “Una vez en la vida laboral en la empresa”, es lo que recoge el convenio, según su relato. Este trabajador hizo “la adjudicación” luego matizada a la “ubicación” en las 317 de la lista fantasma porque su jefe, otro compañero imputado, estaba entonces ingresado en un hospital en Málaga, aunque aquel otro sí hizo la de las 170. Aún ha de testificar.

IM ha alegado que el problema de las 170 era que la mayoría eran pequeñas y en la petición de los demandantes eso no se tuvo en cuenta y se adjudicaron muchas viviendas tipo estudio a familias de 4 y 5 personas.

“¿Más gerentes firmaron compromisos parecidos a los de López o eso es una cosa novedosa en esa época?”, le ha preguntado su abogado. “Francisco Márquez hizo compromisos parecidos, creo recordar”, ha contestado.

Según su testimonio ante su abogado la lista publicada en el periódico ni tan siquiera estaba completa y no incluía 317 nombres. “Es fácil de comprobar”, ha llegado a afirmar. Y ha desmentido que en la lista de las 170 hubiera una “pléyade de solicitantes no inscritos en el registro de vivienda” como se ha venido diciendo por otros testimonios en la vista. “Es incierto. Sólo 5. Tres personas eran de la calle Solís, un edificio que el Ayuntamiento ha puesto en venta. Aún siguen las casas vacías sin vender. No les dieron la hipoteca, y el Parque Móvil les puso unos camiones para que les llevaran todos sus enseres hasta las 170”, ha llegado a relatar.

Y de nuevo en su caso no participó en la elaboración de las listas. Pero él a la fuerza tuvo que manejar nombres para ubicar a las personas en las 317 en cada vivienda. Pero ha negado que él fuera quien elaboró la lista fantasma. “Yo colocaba los nombres que a mí me decían. Estos son de asuntos sociales, que por cierto, me llamó la atención que al parecer ninguno de los tres trabajadores de Asuntos Sociales que estuvieron aquí había enviado nunca nada. Me pareció sorprendente porque en todas las promociones hemos tenido cupo para Asuntos Sociales. Si era cierto o no, lo desconozco. El documento que nosotros manejamos es el que nos da la gerencia”, ha descrito.

Pero tras esas respuestas a su abogado, el fiscal ha procedido a leer su declaración en la instrucción. Y ahí sí dijo cosas, si vio cosas, llegó a reconocer que hasta había oído hablar que había gente que pagaba por ser adjudicataria, en lo que parecía entonces una estrategia de echar el muerto a otro o tirar el balón hacia arriba. Según él sin abogado presente.

“Que no sabe quién barema, que cada gerente lo ha hecho de una manera y cada Comisión Local de otra; que en las 170 le iban dando nombres y poco a poco”, ha leído el fiscal. “¿Me está diciendo que la lista se hacía a trozos?” ha preguntado el fiscal para obtener silencio.

Sí reconoció entonces y ahora que Susana Román fue quién dio orden de parar la lista fantasma y los trabajos áque se estaban haciendo. Incluso más. Que ante el acelerón que vivía Emvicesa, ante la instrucción dijo que Román había dicho que “Eso se lo comiera el siguiente que ella no iba a firmar nada” y esa fue la explicación a que “los contratos se cambiaran entonces de su nombre al de Antonio López” como firmantes en representación de la Administración para los contratos de adjudicación.

Más aún, todo aquello, ante la Instrucción del caso reconoció que “no le parecía normal”. En concreto que le dieran nombres en grupos de 5, 30 y 40 nombres para preparar las listas y comprobar que eran demandantes de vivienda (…) Pero siempre se había hecho así”. Tan poco normal le parecía que declaró que “el procedimiento era una locura, pero no se lo comunicó a Susana Román, pero era una locura”, ha leído el fiscal. “¿Admite que Susana lo sabía?¿Lo sabían todos?”, ha preguntado el fiscal. Lo más parecido a una respuesta a esa pregunta es lo que siguió leyendo de su testifical: “No quiso decir nada porque lo podían poner en la calle”.

IM ni tan siquiera se había enterado que López, ya estaba cesado, entre otras porque López, ya cesado seguía yendo a Emvicesa a trabajar en los días previos a la publicación de la lista fantasma. Eso que figura en su declaración inicial no ha sido aclarado este miércoles por su derecho a no responder nada más que a su abogado.

Y todas esas inconcreciones, delaciones, implicaciones de aquella declaración la ha atribuido a un nerviosismo entonces por la situación y por la actuación de la jueza instructora. Unos nervios entonces que a la fuerza han de contrastar con la seguridad mostrada este día ante las preguntas de su abogado.

 

Los empleados imputados de Emvicesa “nunca” “jamás” hicieron nada