sábado. 03.12.2022


Horas antes de la noche de Halloween, el Consejo de ministros cesó a la delegada del Gobierno de Ceuta, Salvadora Mateos, investigada por la devolución en caliente en agosto del pasado año a 55 menores marroquíes siguiendo un procedimiento al margen de la Ley de Extranjería. Una imputación que, al margen de sus problemas oncológicos de salud, ponían final a su trayectoria en la institución de Plaza de los Reyes desde junio de 2018. Mateos en su declaración judicial dijo que la estrategia de devolución la marcó el Gobierno, su Gobierno socialista, a través de la Secretaría de Estado de Seguridad sobre cómo se llegó al acuerdo y como se iba a ejecutar. Apuntó, incluso, que Marruecos garantizó por escrito que los menores se devolvieron con las familias.

Con el horizonte electoral a la vista, ésta era una losa demasiado pesada para su partido, que podría sufrir un desgaste insufrible para las pretensiones de su líder Juan Gutiérrez, quien optaba en el relevo por situar a un hombre de su confianza, el abogado cordobés, Rafael García Rodríguez, que venía desempeñando funciones de secretario general de Relaciones Institucionales y Función Pública del PSOE de Ceuta desde 2021 y que fue rescatado de la empresa privada por el anterior secretario general socialista, Manuel Hernández, ocupándose en la oficina de grupo en los sótanos del Palacio autonómico de sus tareas propias de asesoramiento.

El estigma electoral ha sido decisivo para defenestrar a Ori que parece que ya antes del verano solicitó el cambio que no se materializó entonces, aunque sí se dio pábulo a una serie de candidatos llamados al relevo, entre ellos, un socialista del Puerto de Santa María, amigo del líder del PSOE en Andalucía, Juan Espadas para desempeñar funciones transitorias hasta las elecciones.Apenas unas horas antes de esa "noche de terror", el cambio en la Delegación del Gobierno de Ceuta, suponía "de facto" un respaldo más a Juan Gutiérrez que fortalecía así su posicionamiento ante Ferraz donde ha hecho llegar que será el triunfador de los próximos comicios en Ceuta, lo que ya es un indicativo obvio marcado por el desfile de ministras por este territorio y el control total de su partido que han puesto en sus manos.

"Las voces y los ecos" de las que hablaba Antonio Machado, nos lleva a discernir la alabanza vacía y hueca de las verdaderas opiniones, cuando aún es prematuro para cábalas y vaticinios porque bien es sabido que la victoria tiene mil padres y la derrota solo una persona.

Bien es verdad que el Partido Socialista, con este relevo ha tratado de llegar a una máxima: Para conseguir un objetivo hay que aparcar los prejuicios. Y llegar a mayo de 2023, con el traumático proceso judicial de Salvadora Mateos a cuestas, era un débito que se han apresurado a restañar el PSOE de Gutiérrez como esa herida que supura infección (o corrupción), con imputación de supuesta prevaricación continuada.

Los cambios de testimonio de Ori en el Juzgado y "la falta de capacidad volitiva" de la investigada que argumentó su defensa, así como su enfrentamiento con el Fiscal (cuando éste le atacó, dicen que sin piedad), al que recriminó que si él es funcionario público por qué no le advirtió, no ayudaban a su continuidad. También cuestionó  al representante del Ministerio Público por el seguimiento que se hace a los menores enviados a la península. Un argumento que, desde el área de Presidencia de la Ciudad, y también se formulan por el procedimiento que se sigue y que, curiosamente, podría afectar a dos responsables inmersos en las denuncias que han implicado a Mabel Deu y Salvadora Mateos en este proceso judicial. Demasiado embrollo en vísperas de una noche de terror, la de Halloween, donde los muertos vivientes se rebelan, y que no podía acabar con otro final en una situación que aún puede alcanzar a altas instancias del Gobierno de la nación.

Pocas horas después del gran cónclave socialista en Sevilla para conmemorar los 40 años desde Felipe González, parece que Juan Gutiérrez se trajo bajo el brazo un relevo fulminante en Delegación del Gobierno. Consolidando así su fortaleza como líder indiscutible al aglutinar todo el poder en el "aparato" del partido en Delegación del Gobierno, pese a que, en los momentos de confrontación más álgidos, Pablo Núñez llegó a decir a alguien próximo de la izquierda local que "la Delegación del Gobierno no es el partido", en un intento de desvincular los desencuentros entre socialistas.

Ahora, este poder omnímodo en manos de Juan Gutiérrez, es la antesala de su liderazgo multiforme en el PSOE como secretario general del partido, portavoz de su grupo parlamentario en la Asamblea, el control en la Delegación del Gobierno con un hombre de su total confianza y, por si faltaba algo, su influencia extensible como presidente del Comité de empresa de TRACE.

Estigma de un relevo
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