sábado. 20.04.2024
TELEVISIÓN

No montes un bar. Monta “una tetería”. RTVCE la lía

La tele pública con una gerencia dedicada a otros apaños se instala en la polémica. Un reportaje a un restaurante que no sirve alcohol acaba en polémica precisamente por la crítica hecha desde plató ante esta costumbre y creencia religiosa tan común en Ceuta. Las redes se han inflamado hasta el punto de forzar al espacio a pedir disculpas, aunque, sin nadie al frente de la nave, el descargo comenzó con un "no entendemos" la polémica.

 Un instante del directo de RTVCE en Restaurante Playa Benítez.
Un instante del directo de RTVCE en Restaurante Playa Benítez.

La polémica ha surgido esta semana en lo que aparentaba ser una inocente sección del programa matinal de la televisión pública. Una sección consistente en que alguna de las reporteras se van a hacer promoción de algún restaurante. El cocinero, encargado o propietario del establecimiento en concreto ofrece una selección de viandas al personal, a esas horas en que las papilas gustativas parecen tener vida propia. Insistimos: publicidad a negocios privados en medios públicos. Otra contradicción más, marca de la casa de un ente capaz de realizar una encuesta electoral sin preguntar en el Príncipe. Y van…

El restaurante elegido es el ‘Playa Benítez’ en la zona del litoral del mismo nombre. Allá  que se encaja la reportera para hacer un directo. Hamsa, el propietario del local, prepara una mesa cuidada hasta el detalle y presenta cada uno de los platos, además de recordar que se puede comer de menú. Pero hay un detalle que hace saltar la polémica: Hamsa decide, por cuestiones religiosas, no vender alcohol. Lo cuenta con una humildad y sencillez que le engrandece. Sin perder la sonrisa en ningún momento y con la naturalidad propia de cualquier ceutí en estas cuestiones. Y aquí llega el ‘momentazo’.

Exactamente, cuando la presentadora  se lo afea, tras que el hostelero aclare que no puede tomar ni vender alcohol, pero no impide “que haya clientes que se traigan su botellita de vino” para acompañar la degustación. “Pues igual tendrías que haber montado una tetería”, ironiza la presentadora desde plató, que recuerda que es un “establecimiento para todo el mundo”. En pantalla el contraste entre la cara sonriente, humilde de Hamza, que prácticamente vive en su negocio, como él mismo reconoce, y la mueca agría, de cuasi enfado o asco de quién desde plató insiste en la línea que parece ser ya marca de la casa: lo que hay que hacer es vivir así y no de otro modo. Porque finalmente esto va de eso: de señalar, afear, tachar, una costumbre, una creencia, una religión, para decir que no cabe, que lo idóneo es lo otro, 'Lo Nuestro'.

Las caras delatan incomodidad, por parte de los tres. El directo acaba como puede -lo mejor que podía pasar- y a otras cosas. Pero claro: estamos en época de redes. Aquello de las alas de mariposa: si un murciélago se sube a un tejado en China y hay una cámara cerca, que la habrá seguro, a los diez segundos está circulando la imagen en todo el mundo. Quizá mezclar animales, China y  globalización no sea el ejemplo más afortunado vistos los recientes acontecimientos; el comentario de la presentadora tampoco parece serlo, y esto no pasa desapercibido en las redes que dictan sentencia contra la veterana comunicadora. Qué el comentario se haya producido en un medio público, incluso, molesta más. Al menos eso es lo que llega a denunciar la vicepresidenta de la Asamblea, Fatima Hamed, en su perfil de Facebook. El vídeo, por cierto, llega a superar las 16.000 reproducciones sólo en Facebook.

Dos días después, consciente del error, llega la disculpa. Señala que la televisión pública no está para hundir (acabáramos), sino para ayudar a la gente, recuerda que tiene una trayectoria y pide “mis auténticas y sinceras disculpas” tanto a Hamsa como a la comunidad musulmana, pero precedido de un reconocimiento de la tremenda lejanía con la realidad social en la que se desenvuelve: "no entendemos" la polémica. Lamenta haber sufrido amenazas, haberse convertido en ‘trending topic’ (sic) y pedir a aquellos que la han insultado que se tomen “su minutito de reflexión”. Al rincón de pensar. Censura sin medias tintas a quienes han tomado la violencia verbal para defender lo suyo. No es admisible. La disculpa tampoco gusta mucho al tribunal de los algoritmos, que la acusan de prepotencia. Hay gente, sin embargo, que da por saldada la polémica.

De esta segunda entrega, llama la atención una propuesta de la conductora del espacio. Qué algunos de los almuerzos o cenas de la plantilla de la pública, al parecer frecuentes, se realice en el local de Benítez. Y una duda ¿Cuántas botellas de vino aportará el personal de RTVCE?. Y otra, quizá más importante. ¿Algo qué decir por parte de la Gerencia? ¿Hay alguien al frente de la nave? ¿O sólo están a otros apaños? ¿Ha habido llamada al orden o las disculpas, acertadas o no en las formas, han partido de la propia conductora del espacio?.

No montes un bar. Monta “una tetería”. RTVCE la lía