sábado. 02.03.2024

Es curioso como aquella epidemia de peste que acabó con la vida de media Europa siguen quedando reminiscencias siglos después. El viaje a Ceuta de los desesperados gibraltareños que imploraron protección a Santa María de África nos deja una hermosa estampa en la tarde de cada cinco de agosto en los primeros momentos de la procesión patronal con el Peñón al fondo. El caso es que Ceuta salió indemne -quizá más por aislamiento que por milagros- del horror que asolaba Europa, pero por si acaso el Conde de Torres Vedrás decidió en 1651 establecer los votos de gracias a Santa María de África por su intersección divina.

 

Esa tradición se ha mantenido, con los lógicos contratiempos, indemne desde un siglo después hasta nuestros días. Un nueve de febrero más, el sucesor de aquel agradecido conde, Juan Vivas, ha renovado los votos a la imagen de Santa María de África.

 

Todo ello en mitad de una misa concelebrada por todo el clero ceutí con el obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza. El pastor de la diócesis pide a la Virgen que "enseñe el camino a aquellos que tienen un vacío en el corazón y no sepan como llenarlo", afirmando que "la orfanda del Espíritu Santo es lo peor que le puede pasar a un ser humano".

 

Toma el relevo Vivas, que pide a la Virgen de África "justicia en los corazones de los que gobiernan, ahora y los que vengan" y que Ceuta "siga siendo tierra en la que aniden valores como la concordia y el entendimiento". Todo ello en una misa a la que asisten casi todos los miembros del Gobierno y la delegada del Ejecutivo, Salvadora Mateos, como conmemoración del VI Centenario de la llegada de la piedad portuguesa a Ceuta.

Vivas renueva los votos a la Patrona y pide "justicia" en el "corazón" de los gobernantes