miércoles. 05.10.2022

Vivas y Aróstegui acaban a gritos tras una interpelación de Caballas sobre Hélity

La sesión plenaria dedicada a interpelaciones ha vivido un duuro cruce de acusaciones entre el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, y el portavoz de Caballas, Juan Luis Aróstegui, tras una interpelación de este último acerca de la ayuda de 300.000 euros en los Presupuestos enerales de la Ciudad a la empresa Hélity. Aróstegui acusó al PP de creerse indemne y pidió a Vivas que pusiera un límite. Límite, dijo el presidente, traspasado de sobra por Caballas.

 

 

No suele ser habitual ver al presidente de la Ciudad, Juan  Vivas, acabar elevando la voz entre gestos de ostensible enfado. Pero eso mismo ha ocurrido en la segunda interpelación debatida en el Pleno de la Asamblea. Una sesión que tuvo una modificación en el Orden del Día a petición del portavoz del PP, Emilio Carreira, que por problemas de agenda relacionados con la Consejeria de Turismo y Deportes, logró que las interpelaciones relativas a su cartera se debatiesen en primer lugar.

Pero en esta, Carreira hizo de mero espectador. Aróstegui dirigió sus palabras a Vivas, a quien acusó de subvenionar con dinero público a una empresa amiga y subrayó que el Gobierno acordaba primero dar la subvención y luego buscar un informe que casualmente refrendaba la acción del Ejecutivo. Aróstegui recordó al presidente que, con la anterior empresa, al menos se suscribió un convenio para que las personas que tuvieran que recibir tratamiento de quimioterapia en Algeciras pudieran volar gratuitamente. Esa, dijo el diputado, fue una salida decente. Algo que no ocurre ahora, según el portavoz de la oposición que acusó al presidente de la Ciudad de creerse que podía hacer lo que quisiera porque el PP al final iba a ganar las elecciones, y le pidió que marcara la raya.

 

Una raya que, dijo Vivas, había traspasado el propio Aróstegui, al que acusó de estar frustrado porque nunca había ganado unas elecciones en su trayectoria política.

 

Aróstegui, tras recordar a Vivas que tenía pendiente la respuesta, dijo textualmente que le importa  “un carajo” lo que el jefe del Ejecutivo piense de el.

 

Para cerrar, Vivas terminó alzando la voz y señalando que la Ciudad no tiene empresas amigas, por un lado, y por otro que todo se había hecho conforme a derecho y ajustado a la legalidad

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