VOX ha reiterado su denuncia sobre la situación que atraviesa el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), que califica de “caótica” y de “colapso absoluto”, y ha exigido de manera contundente el cierre de esta instalación ante lo que considera una combinación insostenible de saturación, carencias de personal, falta de medios y deterioro progresivo de las condiciones de atención. La formación asegura que este nuevo escenario crítico no es un hecho aislado, sino “la consecuencia directa de decisiones políticas que, a su juicio, han alimentado durante años el "efecto llamada”.
Un centro desbordado y sin capacidad operativa
Según VOX Ceuta, la realidad actual del CETI confirma una situación que el partido viene denunciando desde hace tiempo. La instalación se encuentra sobresaturada, con unas condiciones de atención cada vez más deterioradas y con graves déficits de personal y recursos materiales, lo que compromete su funcionamiento diario.
El presidente de la formación, Juan Sergio Redondo, subraya que la situación es “desde hace mucho tiempo insostenible” y que a la saturación estructural se suman ahora denuncias sobre presiones al ámbito sanitario, la prestación de servicios en condiciones indignas, así como quejas reiteradas por insalubridad y por la falta de espacios adecuados para atender a las personas alojadas en el centro.
Advertencias previas ignoradas
Redondo recuerda que VOX ya advirtió en su momento del “desastre de gestión protagonizado por la actual dirección del centro” y de las consecuencias que ese caos organizativo iba a tener. Según el líder de la formación, estas advertencias no fueron atendidas y hoy se confirma que el deterioro de la gestión afecta de forma directa a la seguridad y a la normalidad laboral de los trabajadores del CETI.
Desde VOX se insiste en que este problema no se limita al interior del centro. El colapso también se proyecta hacia el exterior, generando una situación crítica para los vecinos de las urbanizaciones colindantes, que ven alterada su convivencia diaria y su tranquilidad ante un dispositivo que describen como permanentemente desbordado y sin un control efectivo.
El "efecto llamada" y la responsabilidad política
Para VOX Ceuta, la responsabilidad política es “evidente”. La formación señala directamente a la política migratoria del Gobierno de Pedro Sánchez, a la que califica de “suicida”, por impulsar regularizaciones masivas de inmigrantes ilegales que, según el partido, generan un incentivo directo a la inmigración irregular y alimentan el efecto llamada.
Redondo añade que esta estrategia ha sido durante mucho tiempo consentida por el Partido Popular, al que acusa de no mantener una postura firme. A su juicio, el PP ha contribuido a normalizar estas políticas reclamando más medios para gestionar las consecuencias, mientras se tolera el origen del problema, lo que incrementa la presión sobre Ceuta y sobre sus recursos limitados.
Exigencia de cierre del CETI y expulsiones
Ante este escenario, VOX Ceuta exige el cierre urgente del CETI, argumentando su inviabilidad operativa y el impacto social y de seguridad que está generando. El partido reclama, además, que se agilicen de manera inmediata los trámites de expulsión de los inmigrantes que acceden ilegalmente al territorio nacional.
En este contexto, VOX demanda que se presione a Marruecos para que acepte las devoluciones de sus nacionales y que ejerza un control efectivo de la inmigración subsahariana que transita por su territorio, evitando concentraciones en las inmediaciones de la frontera.
Refuerzo de fronteras y apoyo a las Fuerzas de Seguridad
La formación también reclama el envío urgente de medios y recursos para reforzar la vigilancia y el control fronterizo. VOX considera imprescindible que se equipe y dote con mayores recursos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, garantizando tanto su seguridad como su capacidad operativa ante una situación que, según denuncia, el Gobierno ha permitido que se deteriore “hasta el extremo”.
“No caben parches ni soluciones cosméticas”
VOX Ceuta concluye que el problema del CETI es estructural y causado por decisiones políticas erróneas. Por ello, rechaza cualquier solución provisional o cosmética. “No caben parches ni ambigüedades”, subraya la formación, que insiste en que defender las fronteras, la seguridad de los vecinos y la dignidad laboral de los trabajadores exige actuar con determinación.

