jueves. 04.06.2026

La estampa se repite cada año y, lejos de perder fuerza, parece consolidarse como una de las tradiciones más reconocibles de la víspera de Reyes en Ceuta. Las colas para comprar el roscón de Reyes han vuelto a convertirse en protagonistas, especialmente en la calle Real, que durante la mañana de este lunes aparecía repleta de personas ultimando sus compras para una de las jornadas más señaladas del calendario festivo.

Entre bolsas, prisas y últimos detalles, el dulce más esperado del Día de Reyes volvía a marcar el ritmo de la mañana. Hoy, en especial, en la pastelería La Africana, donde desde primeras horas del día se formaba una larga fila de clientes aguardando su turno para conseguir el ansiado roscón artesano.

Colas del Roscón / César Martín
Colas del Roscón / César Martín

Una cola que no sorprende, pero impresiona

Muchos viandantes se detenían a observar la escena, sorprendidos por la enormidad de la cola, aunque conscientes de que se trata ya de una imagen clásica de estas fechas. Personas de todas las edades, algunas en solitario y otras en grupo, aguardaban pacientemente mientras la fila avanzaba lentamente.

Colas de hasta media hora”, comentaban algunos de los clientes que esperaban su turno. Otros explicaban con resignación y buen humor las condiciones: “No recogen encargos, hay que venir a por tu roscón y esperar”. Una espera que, según coincidían muchos, tiene recompensa. “Pero la espera merece la pena por lo buenos que están”, aseguraban con convencimiento.

Incluso había quienes relativizaban la situación recordando que “otros años ha habido incluso más gente”, dando a entender que la paciencia forma parte del ritual.

Colas del Roscón / César Martín
Colas del Roscón / César Martín

El valor del roscón artesano

En un contexto en el que los supermercados ofrecen alternativas más rápidas y sin esperas, el roscón artesano sigue teniendo un público fiel. Hay quien opta por no complicarse y adquirir productos industriales, pero todavía son muchos los ceutíes que prefieren mantener la tradición, apostando por la elaboración artesanal y el sabor de siempre.

Para estos clientes, la cola no es un inconveniente, sino casi un requisito. Esperar forma parte de la experiencia, de ese vínculo entre la nostalgia, la tradición familiar y el apetito por un dulce que simboliza el cierre de la Navidad.

Una tradición que va más allá del dulce

Más allá del producto en sí, hacer cola para comprar el roscón se ha convertido en una tradición en sí misma. Hay quienes recuerdan haber venido año tras año, repitiendo el mismo gesto, casi a la misma hora, como un pequeño ritual que marca el inicio del Día de Reyes.

Para algunos, renunciar a este momento sería impensable. No es solo el roscón, es la experiencia, el ambiente de la calle Real, las conversaciones improvisadas entre desconocidos y la sensación compartida de estar participando en algo colectivo y profundamente arraigado en la ciudad.

La calle Real, epicentro del Día de Reyes

Durante la mañana, la calle Real se convirtió en un hervidero de actividad. A las colas del roscón se sumaban las últimas compras de regalos, paseos familiares y el ambiente propio de una ciudad que se prepara para recibir a Sus Majestades los Reyes Magos.

En ese contexto, la imagen de la fila frente a La Africana volvió a ser una de las más fotografiadas y comentadas, un reflejo de cómo las tradiciones resisten al paso del tiempo y siguen teniendo un fuerte peso emocional entre los ceutíes.

Con paciencia, ilusión y mucho antojo, Ceuta vuelve a demostrar que, en Reyes, el roscón no se compra: se espera. Y para muchos, esa espera es ya parte inseparable de la magia.

Vuelve el clásico de Reyes: las colas del roscón llenan la calle Real