Ocho ceutíes, hasta ahora, en la máxima cita del deporte mundial
El mundo se prepara para celebrar, oficialmente desde el viernes, la máxima cita del deporte mundial: los Juegos Olímpicos. El evento regresa un siglo después a París. En esta ocasión no habrá presencia ceutí, que comenzó en Roma hace 64 años..
Por primera vez en los últimos 24 años, ningún ceutí competirá en los Juegos Olímpicios de Verano. Nuestra mejor baza, Isa Contreras, se quedó muy cerca de revalidar el pasaporte olímpico y no ha sido posible que otros ceutíes estén presentes en el máximo encuentro del deporte mundial. París acoge desde el viernes la cita olímpica; ansiada para los parisinos, que cien años después albergarán los Juegos Olímpicos.
Unos Juegos, los de verano, en los que hasta el momento ha habido presencia de ocho nacidos en Ceuta, con independencia del arraigo posterior en la ciudad. De esta guisa, Fernando Font Santiago se convirtió en el primer ceutí en estar en los Juegos Olímpicos. No lo hizo vestido de corto, sino en el banquillo de una selección española de baloncesto que debutaba en la máxima cita del deporte mundial en Roma 60. Font, considerado como una de las figuras principales de la implantación del deporte de la canasta en España, había nacido en Ceuta en 1920. Pasó apenas unos años en la hoy Ciudad Autónoma, hasta que la profesión de militar de su padre acabó en Barcelona. Ahí, en los Escolapios empezaron a jugar a un extraño y divertido juego que consistía en meter la pelota en una cesta situada a una considerable altura. Font fue capitán de la sección de baloncesto del FC Barcelona, campeón en los Juegos del Mediterráneo y parte del equipo técnico de España en Roma 60. Cuatro años después, un diseñador de ropa llamado Antonio Díaz Miguel se haría cargo del equipo nacional.
En Tokio 64 tuvimos al primer deportista ceutí compitiendo. Fueron unos juegos "perfectos en la organización, hasta el punto de que en aquella época en la que no había internet, supieron que era mi cumpleaños y la organización me hizo llegar un detalle", suele contar Antonio Pérez Cospedal. No obtuvo medalla, sino un meritorio diploma olímpico en natación. España se vino de vacío en aquellos juegos.
Otra historia similar a la de Font: Francisco Espíldora. Otro hijo de militares, que nace en Ceuta y se va con un par de años. Regresó "para jugar un partido de juveniles contra la Selección Norteafricana" años después. Espíldora formó parte de aquella selección de fútbol que participó sin hacer nada trascendente en México 68. Posiblemente, unos de los Juegos más polémicos de la historia: Gustavo Díaz Ordaz, presidente del país, no ocultaba su desazón por el enorme gasto de las primeras olimpiadas concedidas a un país de habla hispana y que, por ello, comenzaron el 12 de octubre. Juegos marcados, no obstante, por el 'black power' o la matanza de la plaza de las Tres Culturas.
Ocho años después, llegó uno de los grandes éxitos de siempre para el deporte ceutí. En una época en la que el mediofondista keniata de turno cosechaba el doble de medallas que la delegación española, una de plata vino colgada del cuello de un ceutí: José Ramón López Díaz.Flor. Apenas unas décimas de segundo impidieron al k 4 en el que también competían Herminio Menéndez (penúltimo relevista en Barcelona 92), Gregorio Ramos y José María Esteban alcanzar el oro en unos Juegos marcados por Nadia Comaneci, el boicot de muchos paises soviéticos y la deuda generada, que acabaron de pagar los ciudadanos de Montreal... en 2006.
Desde aquel verano canadiense de 1976, hasta el griego de Atenas 04. Ahi comenzó el romance, el 'quiero y no puedo' del waterpolista Guillermo Molina Ríos con la medalla olímpica. Atenas, Pekín. Londes y Río de Janeiro ven como, sin éxito, el que para muchos es el mejor deportista ceutí de todos los tiempos intenta conseguir la presea olímpica. Eso si: cuatro diplomas, correspondientes a otros tantos quintos puestos.
En Londres 2012 llega la segunda medalla olímpica. Es la de Lorena Miranda. En la capital londinense, coinciden por primera vez dos ceutíes en los Juegos, y los dos vinculados con el mismo deporte. No sería la única vez. Pero en aquel verano de la City, solo Estados Unidos impide al combinado de waterpolo femenino alcanzar la medalla de oro. Miranda, y el resto de sus compañeras, se desquitarían un año después en el Mundial de Barcelona.
Miranda no volvió a ser olímpica, Guillermo Molina hizo un último intento en Río 16, y en los Juegos más tristes que se recuerdan, los de la pandemia y las gradas vacías, llegó el gran momento para Isabel Contreras. Una de las mejores deportistas locales de siempre, a la que unas décimas privaron de su final olímpica en piragüismo.
Y, como ocurriera en Londres, dos ceutíes compiten en Tokio. Un hombre y una mujer, y vinculados con el mismo deporte. ¿Quien es el?. Uno de los que intentó serlo en Barcelona 92 o Atlanta 96 -cerca estuvo- y que se sacó la espinita olímpica como entrenador de un piraguista de Belice. Un hijo de Benzú llamado Foad Buchta.