miércoles. 24.07.2024

Ceuta es excepcional. En muchos sentidos, pero también en el normativo. Y eso no está claro que sea bueno, al menos no hay unanimidad. El Estatuto de Ciudad Autónoma logrado y concedido en 1995 convierte a la ciudad en algo fuera del marco, de la norma de normas, de ahí la excepcionalidad. No hay mención alguna a ciudades autónomas en la Constitución. Hubiera sido de hecho algo notable y para incluir en la historia de la videncia, habida cuenta que la Constitución se aprobó en 1978 (17 años antes de que se creara la figura de Ciudad Autónoma). Y eso convierte a la ciudad en una excepción. Están reconocidas las provincias y sus diputaciones, los municipios y sus ayuntamientos y las Comunidades Autónomas y sus parlamentos y órganos de gobierno, pero nada se dice de las ciudades autónomas. Esa especie de limbo tiene consecuencias. Ahí están las sentencias. Todas las autonomías, las que son comunidades, han reformado sus primeros estatutos para avanzar y perfeccionarlos. Ceuta y Melilla no han tocado una coma a sus estatutos iniciales. El texto que regula la vida de los ceutíes sigue exactamente igual que en 1995. No se han cambiado ni las erratas. Otra excepcionalidad. Contra todo eso ha intentado levantarse este jueves el grupo localista, Ceuta Ya!, con una propuesta que partía, para tratar de avanzar, de dejar a un lado su reivindicación de conversión en Comunidad Autónoma. Se trata de plantear una Comisión de Estudio que un plazo de 4 meses arrojara conclusiones sobre la conveniencia de reformar el Estatuto para avanzar en su desarrollo renunciando de antemano a que la reforma contemplara la conversión en Comunidad Autónoma. Los partidos nacionales (PP, PSOE y VOX) se han cerrado en banda. Ni estudiarlo, ni debatirlo, ni pensarlo. Su voto en contra ha sido contundente y ha dejado en una apabullante minoría y soledad a los localistas, a Ceuta Ya!, proponente y defensor de la propuesta, y a MDyC, que ni tan siquiera ha intervenido en el debate.

El líder de los localistas, Mohamed Mustafa, ha optado por subir al atril para evidenciar la importancia del asunto. Y ha optado por hacer un discurso comedido y posibilista. De nada le ha servido, mejor hubiera envuelto en gasolina su verbo para tratar de agitar las conciencias. Y al menos, se habría quedado satisfecho con su papel, y con el mismo resultado, eso sí.

Mustafa ha comenzado por recordar que la autonomía ,“conseguida” en 1995, “no fue un regalo de nadie. Fue algo que desde Madrid nos tuvieron que dar porque no les quedaba más remedio, debido a la movilización heroica que nuestro pueblo mantuvo durante más de una década. Los derechos no son regalos, son conquistas fruto de la organización y la lucha colectiva”.

Ha seguidor aclarar que siguen creyendo y defendiendo la conveniencia de convertirse en Comunidad Autónoma, pero ha asumido que con la actual composición del Congreso y Senado es algo inviable. Y con ese posibilísimo ha tirado por la conveniencia de avanzar en desarrollar la actual norma: “Lo que buscamos es ensanchar nuestro traje hasta los límites de la costura. Sacar todo el partido posible a nuestra condición actual. Todo lo que se pueda en el marco actual y si es posible desde una perspectiva pro autonómica”. De nada le ha servido.

Mustafa ha recordado esa excepcionalidad de no tocar una coma al texto de 1995 cuando el resto de autonomías han reformado esas normas, sus cartas de nacimiento. “Parece algo de sentido común”, ha dicho Mustafa y ha dicho que parafraseaba a Vivas en 2007 y en 2022. Tampoco le ha servido el argumento. Si Vivas cree que es de “sentido común” avanzar en mejorar ese texto, el partido que el preside y su Gobierno han votado este jueves contra ese “sentido común”.

“No es una cuestión nominativa, no es una discusión de nombres o etiquetas, es un asunto estructural y fundamental. Tiene su traducción directa en la calidad de vida de nuestra vecindad”, ha argumentado Mustafa.

Ahí está en juego el modelo de autogobierno, limitado por sentencias que establecen que la Ciudad Autónoma es en realidad un ayuntamiento, como ponen las papeletas del último domingo de mayo cada 4 años. El Régimen Económico y Fiscal, el tratamiento de competencias impropias como la de la frontera o la Educación y la Sanidad, ha repasado Mustafa.

“Hablar de autonomía es hablar del día a día de nuestras gentes: de las listas de espera de sanidad, del fracaso escolar, de convivencia, de fiscalidad, de la calidad de servicios públicos, la forma de abordar de forma global todos los desafíos a los que nos enfrentamos como pueblo. Es una obligación moral”, ha insistido el localista.

Pronto se ha visto que esos argumentos fueran o no de “sentido común” iban a caer en saco roto. El máximo responsable del PSOE local, Juan Gutiérrez, ha abierto el micro para empezar a repasar la bondad con la que trata el Gobierno Central de Sánchez a la Ciudad. Ahí está la inclusión de la ciudad dentro del Plan de Estrategia de Seguridad Nacional, el Plan Integral de Desarrollo Socioeconómico, la transferencia anual de 100 millones de euros de las arcas estatales a las municipales, la cesión del suelo de defensa, la inversión de más de 200 millones de euros en un cable submarino que ponga fin a la situación e isla energética de Ceuta, ha repasado Gutiérrez.

“Entendemos que todo lo que sea de especial relevancia para Ceuta es cuestión de Estado para el PSOE”, ha resumido Gutiérrez. Y sin decirlo dejaba claro que si es cuestión de Estado es al Gobierno Central a quien compete impulsar o no una reorganización de competencias y medidas.

“Mientras usted pide año tras año cambios en el Estatuto, desde el Gobierno Central se hace cosas para garantizar el futuro de nuestra tierra”, ha dicho Gutiérrez para anunciar su, evidente a esas alturas, voto en contra.

A Gutiérrez le ha seguido VOX, su líder Juan Sergio Redondo, ha despachado su posición en contra con dos argumentos. El primero que su partido no comparte, como es sabido, el estado de las autonomías, aunque lo respetan. El segundo, otro lugar común en su argumentario: “El grupo Ceuta Ya!e En toda y cada una de sus propuestas de índole nacional o vinculada al Estatuto de Autonomía, siempre lleva aparejado una cuestión oscura, algo no transparente, en absoluto busca ese Estatuto de Autonomía para beneficio de la ciudadanía. Detrás de eso siempre hay algo más”, su acusación ni la ha desarrollado ni explicado ni ejemplificado.

Y a PSOE y VOX se ha sumado el Gobierno y el PP. Chandiramani ha defendido que “el actual Estatuto de Autonomía tiene muchas posibilidades de desarrollo y ensanchamiento de las fronteras que nos ocupan. Si hablamos con los cuerpos jurídicos de la Ciudad nos ponen de manifiesto que no es necesario llegar a la modificación para seguir desarrollando el actual estatuto”, ha dicho Chandiramani para apoyarse también en los argumentos de Gutiérrez y justificar el voto en contra.

Tumbada ya la propuesta, el segundo turno de Mustafa lo ha usado para evidenciar la unidad de acción de PP, PSOE y VOX en el asunto. Cada cual con sus motivos y razones. Le ha pedido cuentas a Chandiramani por esa alusión los técnicos. Y le ha retado a sacar papeles, informes y pronunciamientos oficiales y no de pasillo.

Le ha sacado el libro financiado y pagado por la Ciudad Autónoma y elaborado por el Instituto de Estudios Ceutíes y firmado por el profesor Adolfo Hernández en el que negando la conveniencia de la conversión en Comunidad Autónoma si analiza a fondo la cuestión para concluir que se hace necesario avanzar en una reforma estatutaria. Nadie del Pleno salvo él parecía haberlo leído.

Mustafa ha insistido en recordar “las sentencias que les han puesto la cara colorada y nos han costado mucho dinero” en alusión a las veces que los tribunales han limado el autogobierno local devolviéndolo al cajón de los ayuntamientos desde el de las autonomías de pleno derecho.

Ni tan siquiera la apelación de Mustafa al recordar que no proponía modificar nada, sólo estudiar, como va a pasar con la comisión que abordará si hay o no que municipalizar la basura, le ha servido de nada. En cuestión de estatuto de autonomía, los partidos nacionales no quieren saber nada, ni de estudios, ni de comisiones, ni de cambiar comas.

Los partidos nacionales se enrocan en no tocar el Estatuto y mantienen la...