viernes. 19.07.2024

Ni una cosa ni la otra: Ceuta Ya! ha 'fracasado' este 26 de abril por partida doble. La Asamblea ha rechazado en bloque la propuesta de los localistas de materializar dos proyectos nunca antes planteados hasta la fecha: el uno, un 'Tratado de buena vecindad' con Marruecos; el otro, un 'Plan Integral contra la islamofobia'. En ambos casos, el debate ha estado atravesado de pleno por la crispación.

Decía Julia Ferreras que la cuestión fronteriza constituye, hoy por hoy, "uno de los dilemas fundamentales para el futuro de Ceuta". Ciertamente, no es ningún secreto que Mohamed Mustafa y los suyos desean con todas sus fuerzas que El Tarajal recupere su estampa previa a la pandemia en contraposición a esa "frontera blindada y hermética" que dibuja la propia Ferreras.

La segunda de a bordo del partido cree que el tema que nos ocupa "es algo que determina nuestro modelo de ciudad". Para la sorpresa de los herederos de Mohamed Ali, "todas las formaciones están de acuerdo en que el paso siga cerrado", aun suponiendo ello -según la diputada- "plegarse a la voluntad de nuestro país vecino", al que atribuye el objetivo de "asfixiar económicamente a Ceuta".

Ferreras achaca al cierre fronterizo el hecho de que la ciudad autónoma se esté "vaciando", alegando que esta se ha convertido en "un lugar del que todo el mundo huye en cuanto puede". Para todos aquellos incrédulos, un dato: "Solamente a lo largo de este curso escolar, se han ido de aquí 300 niños". "Las calles están cada vez más desiertas", aducía la parlamentaria, que considera que, "por mucho que el Gobierno se empeñe en vender otra cosa, la realidad es la que es". Lo es, según ella, por la sencilla razón de que "la propaganda tiene un límite".

Desde Ceuta Ya!, ven solo "dos opciones": la "resignación" o la "reconsideración". A propósito de esta última, Ferreras tiene claro que Ceuta anhela "un planteamiento radicalmente distinto". Aclara, eso sí, que sus pretensiones no van en la línea de "volver al porteo ni a ningún tipo de descontrol". "Defendemos una ciudad abierta; debemos desvincular el conflicto soberanista de la gestión de nuestro espacio fronterizo", incidía la mano derecha de Mustafa, que sostiene que, por existir, "existen instrumentos".

El tratado en cuestión persigue "regular los derechos y las obligaciones que emanan de las relaciones humanas entre los residentes de ambos territorios". El objetivo es uno y solo uno: lograr "el beneficio de los habitantes de las regiones colindantes". "Movamos ficha; empujemos para que esto sea una realidad lo antes posible", concluía

Abierto el turno de réplicas, se hacía con la palabra Juan Sergio Redondo, quien decía no caber en su "asombro". "¿Qué parte de que Marruecos no quiere ser amigo de los ceutíes no entienden ustedes?", preguntaba mirando hacia la bancada de Ceuta Ya! "Marruecos quiere la adhesión pura y dura de la ciudad; está en su hoja de ruta", apostillaba.

En VOX, saben de buena tinta que el Reino alauí "no quiere el bienestar de Ceuta". Lejos de ello, Mohamed VI busca -a juicio de los ultraderechistas- su "colapso". "Da igual lo que piense Ceuta Ya!; Marruecos tiene las ideas muy claras", insistía Redondo, que no dudaba en calificar la propuesta de los localistas de "tendenciosa" y "absurda".

Del lado del Gobierno, la encargada de recoger el guante ha sido Kissy Chandiramani. La consejera de Hacienda, Transición Económica y Transformación Digital, partidaria de "que no se aplique la excepción de Shcengen", se mostraba contraria a recuperar "la frontera que teníamos antes". El motivo es bien sencillo: "Provocaba caos y colapsos".

Para Chandiramani, lo de que Marruecos está estrangulando económicamente a Ceuta, aunque verdad, no está surtiendo los efectos deseados por las autoridades alauís. "Desde 2020, nuestro PIB ha crecido cerca de un 7%", revelaba la consejera, que centraba el tiro en la necesidad de abrir la aduana comercial "cuanto antes", puesto que centrarse en otros aspectos supondría, de facto, "hurtarle las competencias a quien las tiene".

No habrá plan contra la islamofobia

"No solo Trump, Abascal y Meloni son islamófobos: la islamofobia es un elemento histórico producto de la supremacía blanca". Así, con un talante más combativo que conciliador, abría Mohamed Mustafa la presentación de su plan integral para combatir el odio hacia los musulmanes, alegando que este mismo no es "un problema exclusivo" de quienes profesan el credo islámico.

Mustafa tiene pocas dudas de que "la extrema derecha es machista, homófoba, xenófoba y profundamente islamófoba". "Yo no estuve en las manifestaciones de Madrid en las que se gritó 'España cristiana y no musulmana'", recriminaba el portavoz de Ceuta Ya! a los miembros del Ejecutivo que preside Juan Vivas. "Quienes gritan e insultan son ustedes", les profería.

El líder del sucesor espiritual de Caballas está convencido de que "la islamofobia es peligrosísima" y de que esta, en una ciudad como la nuestra, es, directamente, "letal". "Ceuta no se puede permitir que sus jóvenes crezcan en un ambiente invadido por consignas y discursos islamófobos", lanzaba el diputado, que aboga por "erradicar" eso mismo que tacha de "auténtica lacra".

La iniciativa hoy planteada por la cúpula de Ceuta Ya! pasa por "elaborar un plan dirigido a toda la población", uno que, no en balde, pondría especial atención a "los jóvenes". "La lucha contra la islamofobia debe ser una prioridad para Ceuta", remataba Mustafa.

A pesar de que "es un hecho que, en los últimos años, se ha observado un preocupante aumento de la hostilidad hacia la comunidad musulmana de España", MDyC ha optado por votar en contra de la propuesta de los autonomistas. Mohamed Ali Duas culpa de la tesitura al partido de Santiago Abascal. Lo culpa, sencillamente, porque "desde su llegada al panorama político español hemos sido testigos de una retórica cada vez más polarizada".

Quienes integran el Movimiento no han considerado oportuno apoyar la medida de Mustafa porque, entre otras cosas, la Asamblea dio luz verde en su momento "una declaración institucional que fue firmada por todos los integrantes del Pleno", de ahí, presumiblemente, la negativa de la cámara a adherirse a la iniciativa de Ceuta Ya!

La polémica llegaba a su cénit -cómo no- de la mano de VOX, cuyo portavoz afirmaba que "también existe cristianofobia" y que "se mata a muchos cristianos en el mundo" (hablaba de "millones"). A renglón seguido, Redondo, tiraba de historia para situar a "los antifascistas republicanos" -los de la Segunda República- como "los principales racistas e islamófobos". "Decían barbaridades que hoy estarían clasificadas como 'delito de odio'", detallaba el ultraderechista, que aprovechaba la coyuntura para exhibir una ristra de carteles con consignas como 'El generalísimo no quiere españoles rojos y nos manda a hacer españoles negros'.

En medio de la crispación auspiciada por VOX, Sebastián Guerrero se hacía con la palabra para apuntar que "la lucha contra la islamofobia no es una prioridad para Ceuta y los ceutíes". El líder en funciones del PSOE estima que, "aunque hay en la Asamblea una ultraderecha racista, solo la integran cuatro". Sea como fuere, Guerrero cree que los de Redondo no odian a un musulmán por el hecho de serlo, sino que "odian a todos los que son diferentes a ellos".

Los socialistas consideran, para el enfado de Mustafa, que "la realidad de Ceuta es convivencia". "¿Cómo pueden decir que aquí no hay islamofobia?", saltaba el propio Mustafa fuera de micro. "Usted no es musulmán; está inhabilitado para hablar", le recriminaba a Guerrero.

Misma línea que el Partido Socialista adoptaba Kissy Chandiramani, que aseguraba condenar "cualquier manifestación islamófoba, venga esta de donde venga". La titular de Hacienda revelaba tener "clarísimo" que "la sociedad ceutí no es islamófoba". "Traer aquí este plan lo único que consigue es tensionar a la sociedad e intengar dividir", reprochaba la consejera. Al final, las dos propuestas han sido tumbadas.

Ni una ni otra: el Pleno niega a Ceuta Ya! un tratado de buena vecindad con Marruecos y...