domingo. 19.05.2024

En los barrios afectados por el corte de agua, que ya supera las 25 horas, no hay otro tema de conversación. Tampoco en el autobús en el que los vecinos entran lamentándose de la situación y con el cabreo como sensación general. "Son ya muchas horas" señalan una madre y su hija de camino al centro, donde tienen que hacer gestiones. "Dicen que ha venido a las 3 y se ha ido a las 5 pero no me lo creo, en mi cisterna no había agua", apunta otro ocupante de la Línea 2.

"He comprado una garrafa de 5 litros para lavarme los dientes y fregar", explica otro vecino, que asegura que ahora comprará otra porque "a saber cuando vuelve el agua". En el Mercado del Mixto, en una de tantas tiendas de barrio que son el recurso más socorrido para muchos vecinos de Ceuta, la venta de botellas y garrafas se ha multiplicado exponencialmente. Así nos lo explica Ramón, su propietario, que ha vendido 40 paquetes de 6 botellas, cada una de litro y medio, y 50 litros en garrafas. Tanto es así que antes de las 11 de la mañana había vendido todas las que tenía en stock y ha salido a comprar más.

La visión de vecinos cargando con garrafas y cubos desde casa de familiares o amigos con aljibe o de zonas en las que el agua ya ha regresado ha sido generalizada. Como la indignación, especialmente por la falta de información. "No nos dicen nada, ni siquiera sabemos por qué es la avería".

"Tienen que traer una tubería de fuera", "no le importamos a nadie", "luego llegan pidiendo el voto...". La indignación es palpable entre los vecinos de las barriadas afectadas que esperan, ansiosos, a que un gesto tan sencillo como el del abrir el grifo vuelva a hacer manar el agua.

Entretanto, fregaderos llenos, lavadoras sin poner, y dificultades para el más simple aseo marcan la mañana para parte de la ciudad. La otra Ceuta, la que está más allá de las Puertas del Campo. El motivo, ya lo admitía ayer el consejero de Fomento, tuberías antiguas que, por el momento, no hay intención de cambiar, algo que se hará cuando haya una actuación integral en la zona de Hadú.

Crónica de 25 horas sin agua: cabreo, indignación y muchas garrafas