miércoles. 30.11.2022
DELEGACIÓN DEL GOBIERNO

Rafael García será el delegado número 13 de la democracia en Ceuta

Rafael García será el decimotercer delegado del Gobierno en Ceuta, desde que estos comenzaron a ser civiles, a raiz de la llegada al poder de Felipe González. Varios de ellos habían nacido o estaban afincados en Ceuta; otros, ni siquiera habían estado nunca en la Ciudad de la que llegaron a ser la máxima autoridad antes de la promulgación del Estatuto de Autonomía. Esta es una breve síntesis.

Delegación del Gobierno / Archivo
Delegación del Gobierno / Archivo

A las generaciones actuales nos puede parecer sorprendente, pero no hace tanto que la Delegación del Gobierno estaba justo enfrente del actual Palacio Autonómico: en la Comandancia General. Hasta la llegada al poder de los socialistas, en 1982, la figura del comandante general y el delegado del Gobierno eran la misma. Gerardo Mariñas Romero -tío del añorado Luis, mítico presentador de RTVE- fue el último 'con mando en plaza' propiamente dicho. A el le sorprendió el 23 de febrero de 1981 con otro gallego, Francisco Fráiz, al frente de la alcaldía.

La llegada al poder de Felipe González supuso una revolución en lo institucional. Cargos reservados a militares -como las Delegaciones del Gobierno o la Dirección General de la Guardia Civil, por ejemplo- pasaron a ser civiles. En el caso de Ceuta, el primer delegado del Gobierno ceutí fue Manuel Peláez: un asturiano de Entrego que tuvo que afrontar difíciles retos. Entre ellos, la primera moción de censura de la democracia en una capital de provincia española, con Aurelio Puya desbancando al propio Fráiz y los dos negándose a abandonar el despacho de la Alcaldía porque ambos se consideraban el alcalde legítimo. A Puya, finalmente alcalde, lo sacó la Policía Nacional del Palacio Autonómico tras denunciarlo Fráiz por desacato, en una jornada que relataba con gracia el entonces corresponsal de El País en Ceuta, Alfredo Relaño: "El mejor alcalde, ninguno". Peláez fue sustituido posteriormente por el gallego Ramón Berra, que abandonaría el cargo por enfermedad.

El tercer delegado del "felipismo" fue, quizá, uno de los personajes más peculiares que jamás haya conocido -y ya es decir- la política ceutí. Pedro Miguel González Márquez solo compartía con el presidente la coincidencia de los apellidos, pero una gran amistad con su mano derecha, Alfonso Guerra. De ahí que aquel camarero en un chiringuito de Tarifa o comercial en la Caja de Ahorros de Jerez acabara convirtiéndose en delegado del Gobierno en Ceuta. Célebres son algunas de sus excentricidades, como ponerse al mando de los ferrys cuando estos entraban en Algeciras. Fue sustituido en 1994 por la primera ceutí en ocupar la Delegación del Gobierno. Carmen Cerdeira dejó de ser la jefa de Gabinete de Juan Alberto Belloch en Interior y Justicia para poner el punto y seguido a la historia de los delegados del Gobierno socialistas en Ceuta. A Cerdeira, eso si, le tocó vivir uno de los momentos más convulsos en la democracia, como fueron los sucesos de El Ángulo y las intensas manifestaciones por la autonomía, a la par que vivía también la amarga experiencia del fallecimiento de una hija siendo delegada.

El primero del PP fue Javier Cossío Romero. Canario, y vinculado familiarmente con el que fuera cronista de la Ciudad, José García Cossío, llegó en una época aparentemente plácida para el PP, pero nada más lejos de la realidad: es la época en que la inmigración irregular y el narcotráfico alcanzan un mayor clímax, con un delegado que nunca encajó en el 'ecosistema' político local: los rumores sobre su sustitución se convierten en una constante desde el primer momento, sobre todo en la antigua sede de Real 90. Mientras,  desde Marbella, una auténtica amenaza que obligó a Aznar a mover ficha: el Grupo Independiente y Liberal. Para tratar de retener Ceuta, Álvarez Cascos y Mayor Oreja recurrieron a un viejo conocido, al que trataban de usted, y al que tenían de subdelegado del Gobierno en Palencia.

El 25 de julio de 1998 llegó a Ceuta Luis Vicente Moro Díaz. Asesor del ex vicepresidente Fernando Abril Martorell, no tardó tiempo en dejar su impronta en la política de Ceuta.  Conocido por sus declaraciones altisonantes, libró una guerra sin cuartel contra el narcotráfico pero, sobre todo,  contra el GIL. No pudo evitar que Antonio Sampietro, con el que se cruzó mil y una acusaciones (algunas de trazo grueso, con comunicados de prensa acusando a Moro de violencia de género) ocupase el cargo de presidente de la Ciudad, pero si optó por la política del "grifo cerrado". Sampietro y Moro coinciden, meses después de la salida del primero de Plaza de África, en un centro comercial en la Costa del Sol. El encuentro fue casual, pero bastante lejos de ser amistoso, cuentan testigos.  A Moro le llamó la atención un diputado en la Asamblea, Juan Vivas,  al que nombró jefe de Gabinete y propuso como presidente de la Ciudad a partir de 2001. Las "torres gemelas", les llamaba Javier Arenas, que junto a Moro asumió el papel de dinamitar al Gobierno del GIL. Moro acabó condenado por una conspiración contra el presidente de la Audiencia Provincial, Fernando Tesón, además de por asuntos varios: la red de espionaje organizada en la Comunidad de Madrid por Ignacio González, al que conoció como secretario de Estado de Inmigración y al que ligó su suerte. También, en lo judicial. Lo último que supimos de el fue el hallazgo de una cantidad de dinero en un reloj de cuco durante el registro de su domicilio. Ese dinero formaba parte, según los investigadores, de la comisión por una serie de inversiones realizadas por el Canal de Isabel II en Sudamérica.

Rodríguez Zapatero llega al poder en 2004 y nombra como delegado a un viejo referente del socialismo en Castilla y León, Jerónimo Nieto. Este, diputado del PSOE por Ávila y eterno aspirante a la alcaldía abulense, estuvo un par de años en Ceuta: el tiempo de vivir los sucesos del 26 de septiembre de 2005, cuando en una entrada masiva cinco inmigrantes mueren tiroteados por la Policía marroquí en El Tarajal y un agrio enfrentamiento con el PSOE local. Le reemplazó, en 2006, el ex presidente de la Autoridad Portuaria onubense, Jenaro García-Arreciado, que ocupó Delegación en la histórica visita real del 5 de noviembre de 2007. La segunda y última legislatura de Zapatero transcurrió con el ex concejal gaditano José Fernández Chacón en Plaza de los Reyes.

Rajoy escogió a un viejo amigo y compañero de filas como su primer delegado en Ceuta. Francisco Antonio González Pérez dejó la Fundación "Ceuta 2015" para ponerse al frente del edificio principal de la Plaza de los Reyes. Su momento más amargo, sin duda, los sucesos de El Tarajal. Durante su estancia en Delegación, recayó de una enfermedad cancerígena que, desgraciadamente, le costó la vida en 2015. Fue sustituido por Nicolás Fernández Cucurull, que tuvo en las entradas masivas y en los colapsos de la frontera su principal quebradero de cabeza.

En 2018, como es sabido, Pedro Sánchez consigue sacar adelante por vez primera una moción de censura en la democracia española. Eligió para el puesto a Salvadora Mateos: ex consejera de Asuntos Sociales, responsable de Extranjería en la época de García-Arreciado y madre de una estrecha colaboradora de Sánchez, María Isabel "Maritcha" Ruiz Mateos. El último capítulo, pues, que se escribió en la tarde de ayer.

Rafael García será el delegado número 13 de la democracia en Ceuta
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