martes. 18.06.2024

A Manuela su marido la dejó en la puerta del Centro de Salud número 1 (el del Recinto Sur) para acudir a una cita rutinaria mientras el se dirigía a buscar aparcamiento. Pero en cuestión de segundos algo rutinario ha complicado, y de que manera, la vida a esta vecina de San Amaro. Resbaló -no es la primera, por cierto- en el paso de cebra que da entrada al Centro, en una mañana como es la del viernes, lluviosa. Tras percatarse de lo ocurrido, el marido la montó como pudo en el vehículo familiar y la trasladaron a Urgencias. Resultado: presenta tres fracturas.

Hasta ahí, lo que podría parecer un acto de pura mala suerte. Y lo es. Pero es que ahora viene el presidio en su propio hogar, según cuenta su hija, Tamara. "Mi madre tiene 64 años, vive en San Amaro detrás de lo que antes era el Bar Navarro -un callejoncito cerca del Tanatorio Municipal- y hay escalones por todas partes para entrar y salir de casa. Manuela se encuentra, "sin poder salir ni entrar de casa; ahora tiene consulta en unos días para quitarle la inmovilización, y posteriormente otra, y obviamente vamos a pedir una ambulancia".

Lugar donde reside la familia / Foto Tamara
Lugar donde reside la familia / Foto Tamara

Se da la circunstancia de que el padre de Tamara tenía previsto someterse a una intervención en próximos meses. "El médico que la atendió de Urgencias fue el mismo que iba a operar a mi padre, y hemos decidido posponer esta intervención hasta que lo de mi madre se vaya despejando", cuenta Tamara. "Yo vivo en Zaragoza desde hace años, donde tengo a mi marido y un par de hijos, y mi hermano también tiene su familia y una serie de intervenciones quirúrgicas" programadas.

El caso es que "siempre ha existido este problema, no han sido pocas las quejas que se han trasladado, y como si nada", relata Tamara. Recuerda "a un vecino que ya falleció, que también tuvo problemas de movilidad y que prácticamente se quedó sin poder salir de casa". O sus propias experiencias con sus hijos recien nacidos: "venía a ver a mis padres unos días en verano y otros en navidad, y el carro del bebé lo dejaba en la casa. No me atrevía a bajar con el carro y el niño".

Los escalones, completamente inaccesibles/ Foto: Tamara
Los escalones, completamente inaccesibles/ Foto: Tamara

Sólo pide que "se tenga en cuenta este problema, que tal vez no sea tan complicado de solucionar", dice apurando sus últimos días en Ceuta antes de regresar a la capital del Ebro, donde está afincada desde hace años.

Presa en su propia casa tras sufrir una caída