viernes. 12.07.2024

Sería interesante conocer una estadística sobre la cantidad de barcos que han elegido, alguna vez, el puerto de Ceuta para repostar unas horas. Veleros, cruceros, embarcaciones más peculiares o, ¿cómo no?, militares. El último, dentro de la rama castrense, la Patrullera Atalaya.

Treinta y cuatrro de sus marineros han estado en las últimas horas en el Muelle de España. El buque ha abierto sus puertas para que aquellos ciudadanos que quisieran pudieran ver detalles como la cocina, parte de las habitaciones -por fuera- las dos salas médicas (un quirófano para pequeñas intervenciones y una enfermería) además de otros detalles.

Por ejemplo: los barcos de guerra siguen siendo uno de los sitios en los que sigue usando el gas halón: eficaz para eliminar el oxígunno en un incendio, pero retirados de muchos lugares  precisamente por aquello de reducir ese elemento esencial para la vida humana. Otra de las peculiariades: las embarcaciones de salvamento, en las que caben varias personas con provisiones para sobrevivir unos cuantos días. En caso de evacuación, las dos últimas personas en abandonar el barco serían las que recogen el material tanto médico como alimenticio, al margen de bengalas para señalizar posición.

El cañón, con  hasta seis personas para hacerlo funcionar y que podría estar en activo en un tiempo comprendido entre uno y cinco minutos. Un cañon pendiente de renovarse -aquello de los rigores presupuestarios, ya saben- y que preside un puente de mando con espacio para aterrizajes de posibles helicópteros y alcance de hasta catorce kilómetros.

La patrullera Atalanta ha llegado a Ceuta procedente de El Ferrol y marchará en las próximas horas a Rota.

Ceuta: el descanso de las patrulleras