sábado. 26.11.2022
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Javier Guerrero: “no hemos llegado a la ciudadanía y hemos pagado un precio muy alto, un precio de 57 fallecidos”

Ha sido, sin duda, uno de los protagonistas de este año 2020. El consejero de Sanidad ha sido el encargado de gestionar todo lo relativo a la Salud Pública, competencia autonómica, en el marco de una pandemia mundial. Con él analizamos este domingo lo sucedido este año, la gestión de la primera ola y la autocrítica sobre la segunda, mucho más cruenta. Guerrero insiste en que se ha trabajado bien aunque reconoce que el principal problema ha podido residir en que no se ha logrado llegar a la ciudadanía con los mensajes y las medidas para evitar los contagios.

Nunca hubiéramos imaginado que a lo largo del año 2020 el ámbito sanitario fuera a convertirse en el gran protagonista. Al iniciar el año pensábamos que el coronavirus era algo que se expandía por Asia pero que quedaba muy lejos, no sé si usted imaginaba que acabaría teniendo que gestionar una pandemia que se ha extendido por todo el mundo.

 

Hombre, yo empecé mi camino al frente de la Consejería de Sanidad en 2019 con la rabia, después vino la salmonela de la feria, luego un brote de hepatitis y luego otro de meningitis... y yo pensé en enero: este año creo que voy a estar más tranquilo, siempre ojo avizor pero más tranquilo. Sin embargo, ya en febrero, en las primeras reuniones que tuvimos en Madrid con el resto de autonomías y el Ministerio, el tema estrella era el coronavirus.

 

En un primer momento nos creímos todo lo que nos dijeron; que si pasaba iba a ser de soslayo, que no iba a afectar a mucha gente... todo eso fue lo que dijo el doctor Simón... pero, evidentemente, cada vez que teníamos una conferencia o una reunión veíamos que la situación se iba agravando cada vez mas hasta que, ya al final, la explosión del virus en España fue la ya conocida por todos.

 

Ya digo que, en un principio, no pensábamos que esto fuera a ser así, porque nos informaban de otra manera, pero ya a mitad de febrero vimos que no, que esto venía en serio y que iba a cambiar nuestra vida a lo largo de los siguientes meses.

 

La primera ola, sin embargo, pasó con cierta suavidad en la ciudad, especialmente en comparación con lo que sucedía en el resto del país ¿por qué cree que fue así?

 

La primera ola fue más suave por varios motivos. Primero porque era la novedad de la enfermedad infecciosa y la gente le cogió miedo, porque se hablaba de muchísimos fallecidos, de las UVIS, de los ingresos en hospital, pero también porque tuvimos una circunstancia a favor: el confinamiento total y la suspensión del barco. Hay que recordar que el Ministerio de Fomento cerro el puerto y cerro todas las comunicaciones.

 

Al control de la primera ola también contribuyó el trabajo realizado para ayudar a toda la población, aquellos confinamientos de edificios enteros (que han tenido que volver a hacerse en la segunda ola), la ayuda que estuvimos dando a las familias, el hotel, que lo teníamos preparado, el hostal, que lo tuvimos que utilizar durante algunos meses acogiendo a personas que no podían realizar el confinamiento en sus domicilios, la ayuda de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado... todo ello contribuyó a que hubiera una evolución de marzo a junio verdaderamente importante. Fuimos cumpliendo las fases de desescalada poco a poco, hubo un momento que nos costó mucho, incluso hubo una fase que no dimos el paso adelante, porque con mi equipo consideramos que no estábamos en las condiciones de hacerlo... todo eso nos convirtió en la mejor región de España. Es verdad que después vino lo que vino, pero la primera ola pudimos sobrellevarla muy bien. Eso sí, insisto, el confinamiento nos ayudó bastante.

 

Y sin embargo, en el verano se relajan las restricciones, aumenta la movilidad, y a la vuelta la segunda ola afecta a Ceuta de una forma mucho más cruenta, con un importante número de contagios pero, además, con unas cifras de fallecidos dramáticas. ¿Hacen autocrítica? ¿Qué se ha hecho mal?

 

Aunque sea un poco egocéntrico decirlo, no creo que lo hayamos hecho nada mal. Al revés, creo que hemos avanzado muchísimo. Lo que ocurre es que, quizás, no hemos llegado a la ciudadanía con los mensajes que nosotros queríamos dar. Está claro que la segunda ola no ha venido solo en Ceuta, ha venido en toda España, pero lo cierto es que hemos pagado un precio muy alto, un precio de 57 fallecidos... es un precio muy caro el que hemos tenido que pagar.

 

Quizás la explosión de casos que tuvimos fue porque no supimos llegar a la gente, porque los brotes que hemos tenido han sido, fundamentalmente, brotes familiares, no han sido brotes sociales por ejemplo, sino que han sido familiares, de no guardar las distancias, de no guardar el confinamiento, de no llevar mascarilla, de los besos, de los abrazos..., es decir, hemos tenido entre todos un poco la culpa de esa expansión que se ha producido, de esa transmisión comunitaria que al final controlábamos a duras penas.

 

Por eso yo creo que esto nos tiene que servir un poco para el futuro, para que en caso de que venga una tercera ola, sepamos que tenemos que cumplir las normas, que aprendamos que es la única manera que tenemos de controlar los contagios... y no nos cuesta: la mascarilla, las manos la distancia... no nos cuesta trabajo hacerlo. Por eso la autocrítica va en ese sentido, en el de que no hemos llegado a la gente, porque hemos hecho todo... precisamente ahora estamos haciendo un estudio de las aguas fecales de todos los barrios, para saber por donde podemos tirar, para saber por donde podemos hacer los test de antígenos... nos ha costado muchísimo traer los test de antígenos, tenemos un punto COVID y aún así hay gente que no va, muy poca porque va un 90 por ciento, pero pasa...

 

En resumen, creo que no nos estamos dando cuenta de lo que hay un juego. El problema es que somos responsables, sí, entrecomillas, pero no hemos sentido de cerca el miedo, eso solamente lo han tenido las familias de los fallecidos o algunos ingresados. Ellos sí han tenido verdaderamente el miedo, pero insisto en lo mismo, hemos pagado el precio muy alto por no haber cumplido con las condiciones o las medidas que estábamos proclamando.

 

Una de las cuestiones que ha preocupado mucho durante estos meses, que no es competencia de la Consejería de Sanidad, y que ha preocupado mucho es la que tiene que ver con que Ceuta se haya encontrado a la cola en el número de pruebas diagnósticas desde el inicio de la pandemia ¿ha solicitado en muchas ocasiones que se incrementaran?

 

No solo yo, el presidente en todas las Conferencias de Presidentes siempre pedía lo mismo: más ayuda para hacer frente a la pandemia en el sentido de más médicos, más enfermeras, urgencias, UVI... todo eso lo ha pedido constantemente.

 

Tenemos que tener en cuenta las dos competencias en materia sanitaria, una es la de salud pública, que es lo que depende de la Consejería, y otra es la asistencial, que como saben depende de INGESA. la gente aquí esta muy equivocada, recibimos muchos mensajes para que nosotros contratemos enfermeras, contratemos personal... y nosotros no tenemos esa competencia, eso corresponde a la parte asistencial, al INGESA.

 

En lo que se refiere a las pruebas diagnósticas, ahora con los test sí podemos realizarlos nosotros, porque son en el momento, pero las anteriores no podíamos hacerlas, porque no tenemos laboratorios, no tenemos microbiólogos, porque para ello se necesita el área asistencial y la Ciudad se encarga del área de Salud Pública, no del área asistencial. Es un tema que mucha gente no entiende, no comprende o no quiere ver, pero en Ceuta hay dos competencias diferenciadas, la asistencial, que es la que se tiene que encargar de hacer las pruebas complejas, la que cuenta con las urgencias y la UCI, la que tiene la atención primaria, mientras que nosotros somos los encargados de la salud pública, de todas las medidas higiénicas, de todas las medidas sanitarias... hemos sido nosotros los que hemos montado los rastreadores, la Ciudad ha hecho un esfuerzo de contratación de 16 personas que están trabajando a la orden de la doctora Ana Rivas, es decir, ellos son los que hacen el rastreo verdadero de todos los contactos, también ha sido la Ciudad la que ha hecho un esfuerzo montando el punto COVID, eso es salud pública, eso es lo que nosotros estamos haciendo.

 

En relación al INGESA, no voy a entrar. Creo que ellos tienen su trabajo, lo hacen bien y ellos tendrán su responsabilidad en ese aspecto. Pero lo que le toca a la Ciudad, a la Consejería, a la Salud Publica se ha trabajado bien, en mi opinión.

 

La existencia de estas dos competencias en manos de dos administraciones diferentes ¿ha complicado la gestión? ¿ha sido difícil la coordinación?

 

Ha complicado todo porque es muy difícil gestionar dos áreas distintas, con dos presupuestos distintos. Y voy a poner un ejemplo, ¿qué cantidad ha recibido la Consejería de Ceuta del Ministerio de Sanidad o del Gobierno de España? Nada, cero... y sin embargo el INGESA sí ha recibido material, si ha recibido mascarillas, si ha recibido batas, si ha recibido pruebas diagnósticas... eso es que la gente tampoco lo sabe, que la Ciudad por parte del Gobierno Central no ha recibido nada, lo hemos tenido que comprar todo nosotros.

 

Es cierto que la delegación del Gobierno de vez en cuando recibía mascarillas y las ha donado a grupos vulnerables, al CERMI, a Cruz Roja... que INGESA siempre que lo hemos necesitado nos da dado material, pero nosotros del Gobierno o del Ministerio no hemos obtenido nada. Todo lo que tenemos hoy ha sido gracias trabajo del presidente.

 

Otra de las cuestiones objeto de discrepancia es la que tiene que ver con los datos. Los datos que aporta INGESA cada mediodía no coinciden con los que aporta el Ministerio, facilitados por su Consejería, cada tarde ¿a qué se deben esas diferencias en los datos?

 

Esos datos no coinciden por un motivo: INGESA solo comunica los datos de positividad del INGESA, de las pruebas que ellos hacen, es decir, los de sus puntos de detección, esos son los datos que ellos publican.

 

Y la Ciudad recoge los datos de varias fuentes, recoge esos datos de INGESA pero recoge también test diagnósticos de Defensa o de todos los laboratorios privados y esos no los contempla INGESA. Nosotros unimos todos esos datos y los hacemos llegar al Ministerio de Sanidad.

 

De ahí esa disparidad, porque INGESA solo publica los datos del INGESA mientras que nosotros publicamos los de toda la ciudad.

 

Vamos ya con la última cuestión, una pregunta que les estamos haciendo a todos aquellos que pasan por este balance de 2020, ¿es optimista de cara al próximo año?

 

Optimismo... yo no voy a decir si soy optimista... solo voy a poner sobre la mesa tres cuestiones que hay que tener en cuenta de cara al próximo año. La primera pasa por las posibles vacunas que vengan a Ceuta, una línea en la que estoy trabajando con el ministro de Sanidad, al que le he pedido más vacunas para la ciudad. Esta misma semana hemos hablado sobre eso, fue una conversación tirante pero le pedí más vacunas para Ceuta, porque hay que tener en cuenta la idiosincrasia de la ciudad, la posibilidad de que se abra la frontera, de que exista una nueva expansión del virus.

 

La segunda cuestión que me hace no ser optimista es que me da miedo lo que pueda ocurrir, me da mucho miedo la tercera ola, porque la segunda ha sido muy dura. Es por eso que espero que la tercera no lo sea tanto.

 

Y para no llegar a la tercera ola, este es el tercer punto, necesito la ayuda de todos, que todos seamos responsables. Que pensemos que en estas Navidades vamos a estar con gente que el año que viene a lo mejor ya no está, a lo mejor nuestros padres o nuestros abuelos no van a estar el año que viene porque se han contagiado del coronavirus. Y ahí es donde yo voy, esto no lo pensamos...

 

Por todo esto no voy a decir que soy optimista, porque me da miedo, porque si no cumplimos con las normas podemos hacer que el año que viene no estén y eso es un precio muy alto.

 

 

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