viernes. 01.12.2023

«A mi juicio, tenía un nivel de vida superior al de un funcionario de la administración». La descripción está extraída de la declaración prestada este jueves durante el juicio que se  sigue por el Caso Emvicesa por el policía que elaboró el informe de la economía personal de Antonio López, principal encausado en el procedimiento. López, exgerente de la sociedad municipal Emvicesa, está acusado de liderar una trama de compraventa ilícita de viviendas de protección oficial.

La sesión vespertina del juicio celebrada hoy ha estado centrada en los testimonios de los agentes de la Policía Nacional que participaron en la investigación y en los seguimientos practicados a López.

El informe elaborado por los agentes sobre la situación económica personal del exgerente de Emvicesa reflejaba incongruencias que, según el policía que participó en su redacción, acabaron por llamar la atención. El agente ha explicado que algunas de las operaciones inmobiliarias en las que López participó eran transacciones que hacían sugerir que compraba por un valor inferior al declarado. Un ejemplo de ello fue la adquisición de dos áticos en Marbella por algo más de 400.000 euros, operación que se cerró en esta cuantía pese a que el vendedor tenía hipotecados los inmuebles por más de 900.000. O la adquisición por 11.700 euros de una plaza de garaje con un valor catastral de 25.000.

A estos ingresos presuntamente irregulares, según el testimonio del policía, López sumaba préstamos hipotecarios por los que, en algunos periodos, llegó a abonar hasta 4.800 euros mensuales. «Compró un edificio en Cádiz con tres viviendas de las que vendió dos para cancelar parte de esas hipotecas, por eso no es fácil precisar cuánto se pagaba de hipoteca cada mes», ha reconocido el agente.

López también contaba con inversiones en acciones del Ibex35, que le proporcionaban ingresos en concepto de dividendos. Según la Agencia Tributaria, sus percepciones legalmente reconocidas no alcanzaban los 4.000 euros.

La defensa de López ha tratado de matizar las afirmaciones del policía para constatar que la Agencia Tributaria no abrió nunca expediente a su representado ni por ingresos patrimoniales no justificados ni por alteración de valores en ninguna operación económica. El abogado José María Calero ha solicitado una contrastación de pareceres en sede judicial entre los peritos policiales y un experto aportado por la defensa del exgerente de Emvicesa.

 

Conato de agresión

El tren de vida que López parecía llevar en aquellos días resultó evidente para otra de las policías que participó en la investigación. La agente, que intervino en el registro del domicilio de López en Marbella, ha declarado este jueves que la impresión era la de que aquella era la vivienda de una persona con una economía desahogada. «Se apreciaba que era la vivienda de una persona con alto nivel de vida –ha explicado la policía- Se encontraron objetos de supuesto valor, efectos de marca, ropas de firmas caras, relojes… Sí que se observaba un alto nivel».

Antes de que la operación culminara con la detención de López, la situación del hoy principal acusado del Caso Emvicesa era problemática, al menos en su relación con quienes se sientan en el banquillo de los acusados como clientes de la presunta red. La agente ha recordado en su declaración un seguimiento a López y Hamed A. M., el policía portuario acusado de ejercer como intermediario de la trama, que a poco estuvo de acabar violentamente.

Aquel seguimiento llevó a los agentes tras la pista de López y el policía portuario, quienes habían cerrado una reunión en la explanada de El Chorrillo con un grupo de personas que, según la investigación, reclamaban al exgerente de Emvicesa la devolución del dinero que habían entregado para acceder a las viviendas.

«Si no es porque está Hamed, posiblemente hubiesen agredido a Antonio», ha recordado la agente. La policía, como posteriormente haría otro de sus compañeros, ha asegurado que la relación entre ambos parecía ser «cercanas y de confianza».

La existencia de las transacciones que los policías que han declarado como testigos han sugerido que se daban entre los llamados «clientes» y López ha sido cuestionada por la defensa del acusado. José María Calero ha aludido a la falta de constancia material de estos intercambios de dinero, que ha calificado como «hipótesis policial».

La Policía sospechó del alto nivel de vida de López, que a punto estuvo de ser agredido...